jueves, 11 de julio de 2019

  Las Piedras de Guanajeno



[112] Las Piedras de Guanajeno (topónimo en vías de desuso).




Espacio que se halla localizado en la cumbre del municipio de Güímar (Apróx. X: 353321 / Y: 3133119 / Z: 2197).


Reportamos de la tradición oral una única variante de mentado término: Las Piedras de Guanajeno.


Este particular topónimo, Las Piedras de Guanajeno, designa, de acuerdo a la tradición oral, el área circundante y la peña rocosa que identifica un conjunto de piedras de gran tamaño que, apiladas entre sí, conforman un hito orográfico de singulares características.

Siguiendo las mismas fuentes, el emplazamiento que lleva por nombre esta área se señala entre las siguiente dos elevaciones de la cumbre de Güímar: la prominencia de Guadameña (ver entrada relacionada [105] Guadameña) y la elevación designada con el término de Izaña. En este contexto, hemos recogido tal denominación para dos puntos geográficos: uno sin determinar en la zona predicha y otro que recibe un mayor caudal de indicaciones para una pequeña formación rocosa de este mencionado contexto geográfico que se halla próximo al antes mencionado punto de Izaña.


A este respecto, llama poderosamente la atención que sólo hemos recogido este curioso término de la tradición oral de algunos moradores de avanzada edad del municipio de El Rosario. Frente a esta circunstacia, en cambio, entre los moradores de los municipios más cercanos a esta mencionada área, esto son, los naturales de Güímar y Arafo, por ejemplo, dicho enclave es conocido por estas otras denominaciones: Mal Abrigo, El Roque del Mal Abrigo, El Peñón del Mal Abrigo, Las Piedras del Peñón, El Roque del Peñón. Así se refleja incluso en algún dato consignado en las primeras décadas del pasado siglo veinte:



[...] Mamio, Leres y Monteverde, sito término de la Orotava, entre los vértices comprendidos entre la Degollada del Topo, La Crucita y Peñón del Mal Abrigo [...] (EP-1921)



Esta pléyade de denominaciones responden a dos circunstancias a tener en cuenta: en el caso de las variantes de El Peñón, se vinculan con la erección del mencionado objeto de estudio: la mencionada formación rocosa, mientras que, por otra parte, en el caso de las variantes compuestas mediante la composición Mal Abrigo se estructuran de acuerdo a la tradición oral en torno al origen de un antiguo asentamiento de carácter precario que adosado a unas formaciones rocosas sirvió antaño de resguardo, descanso y punto de encuentro para pastores, carboneros o colmeneros que transitaban esta zona de la cumbre.


Al contrastar ambas designaciones, las Piedras del Peñón o el Roque del Mal Abrigo, con el mentado término Las Piedras de Guanajeno parece avenirse como posible causa de esta circunstancia la siguiente propensión, ya adelantada por algunos investigadores (ver entrada [200] Introducción): la tendencia a que el nombre más antiguo, en este caso el término de origen guanche, se conserve mejor entre la tradición oral más alejada del entorno, frente al elevado grado de contingencia que reproducen los cambios históricos en la suplantación, contracción o deformación de nombres de lugar en la dinámica de la tradición oral más próxima al enclave.


En este sentido, además, consideramos que posiblemente un importante fenómeno que, de manera considerable,  redundó en conservar esta precitada denominación entre la tradición de los rosarieros, Las Piedras de Guanajeno,  se debió al hecho positivo de servir este hito rocoso como punto de encuentro y descanso, próximo a las antiguas y modernas vías de comunicación que ascienden a Las Cañadas del Teide.



Por lo demás, nos parece oportuno señalar lo que sigue: los casos de homonimia que se dan en función de esta misma composición Las Piedras de Guanajeno en dos sitios tan alejados como son la cumbre de La Esperanza (ver entrada relacionada ([042] Las Piedras de Guanajeno) y la cumbre de Güímar. Esta circunstancia nos induce a considerar la posibilidad que detrás de esta causa se halle un caso de topónimo genérico asociado a los fósiles del habla guanche, que puede incluso trasladarse a otras supuestas variantes en la isla como Las Piedras de Buenajeno (cfr.)


En lo que concierne, por otra parte, a los posibles paralelos dentro de las hablas de origen amazigh o bereber que puedan contrastarse con el citado topónimo Guanajeno, consideramos interesante no desdeñar la exploración de los siguientes supuestos. Tomando en cuenta la versión de algunos especialistas en la materia, que señala a la partícula guan procedente de una remota formación adscrita a un determinante indefinido y una partícula preposicional, wan, que, en el caso de la toponimia, adquiere por extensión la siguiente interpretación: 'el lugar de', sugerimos que se tengan en cuenta las siguientes sugerentes voces de origen amazigh para el nominal subsecuente ajeno (Guan-ajeno): Ajjen con el sucesivo étimo: 'lugar de agacharse [de animales domésticos delante de una tienda]', por extensión, en tanto que lugar de residencia 'campamento' (tienda o colección de tiendas)'; éhen / ahen, con el significado 'tienda (en piel)' en tanto que nombre que recibe la morada o habitación común y ordinaria en que aún viven algunas comunidades bereberes del Norte de África.

Asimismo consideramos oportuno no desedeñar tampoco la exploración  de una redundancia semántica en el guanchismo, dada la reiteración de topónimos homónimos mediante la construcción del nominativo pétreo en el caso de Las Piedras de Guanajeno (ver entrada relacionada ([042] Las Piedras de Guanajeno), de manera que, del mismo modo, sugerimos que se contrasten los siguientes radicales derivados del término protobereber ta-huhun-t: tehunt / tihuna con el significado de 'piedra / piedras'.



Finalmente, en lo que atañe al desglose pormenorizado de todas estas cuestiones citadas de Las Piedras de Guanajeno y sus posibles paralelos en las hablas de origen amazigh o bereber nos remitimos a la entrada [100] Topónimos a confrontar.

miércoles, 10 de julio de 2019

Chájena


[111] Chájena
(topónimo actualmente en desuso).




Nombre de lugar atribuido a una zona de las medianías del pago de Barranco Hondo, próximo a la divisoria que separa los municipios de Candelaria y El Rosario  (apróx. X:  353319 / Y: 3133122 / Z: 2197).



El nombre de Chájena aparece inscrito exclusivamente dentro del inventario de nombres de lugar de origen guanche reunidos por don Juan Bethencourt Alfonso a principios del siglo pasado.
Actualmente se trata de un topónimo en desuso, consignado solamente por el investigador chasnero en el susodicho listado, mediante una sola variante plasmada en estas dos fórmulas: a partir del término simple, Chájena, y el término compuesto, el Tagoro de Chájena.


Acerca de la primera anotación incluye las siguientes apreciaciones:



«Chájena, Este tágoro se extendía por el hoy caserío de Barranco-Hondo de Candelaria, por el lomo del Tagorillo [abrev.]. Pertenecía al menceyato de Guadameña del reino de Güimar»





Chájena. Juan Bethencourt Alfonso: Historia del Pueblo Guanche. Manuscrito original de la ULL



En lo que respecta, por otra parte, a la segunda anotación, hace lo propio en su particular listado de nombres derivados del topónimo genérico Tagoro y su derivados, bajo estas otras observaciones:



«Tagoro de Chájena, por Barranco Hondo, (caserio), en el lomo del Tagorillo [abrev.]»




Tagoro de Chájena. Juan Bethencourt Alfonso: Historia del Pueblo Guanche. Manuscrito original de la ULL



Tomando en cuenta el manejo corriente y ordinario que  emplea don Juan Bethencourt Alfonso del mencionado término de Chájena, todo parece inducir a pensar que, entre otras conclusiones provisionales, puedan hallarse razones de su inclusión en tanto que nombre de lugar aún vigente en la tradición oral de algunas personas en la época contemporánea del mencionado autor, es decir, al menos, hasta el siglo diecinueve y principios del siglo veinte.


A este parecer se suman, además, las reiteradas observaciones que atribuye a su particular emplazamiento en la zona denominada
el Lomo del Tagorillo.  Nombre de lugar aún en uso bajo la designación popular de El Tagorillo en el pago de Barranco Hondo  [ver entrada relacionada [130] El Tagorillo], colindante con la depresión que separa las actuales jurisdicciones municipales de Candelaria y El Rosario. 



Esta última circunstancia induce a considerar asimismo esto otro:  la posibilidad que confiere que ambas construcciones, El Tagorillo y
El Tagoro de Chájena, puedan ser respectivamente el resultado de un progresivo fenómeno de contracción o de una particular adición de un calificativo de lugar asociado a un topónimo genérico que, en desuso actualmente, haya sido empleado para su discriminación por los moradores de los pagos próximos en tiempos pasados.



Aplazando la plausible ratificación del término, en lo que atañe a la comparación con algunos posibles paralelos de origen amazigh o bereber cabe llamar la atención, entre otros, de estos posibles términos afines. Siguiendo a lo expresado por algunos especialistas acerca de la formación de nuevas palabras mediante el prefijo cha en bereber, que obedecen a una peculiar forma de índice de género femenino o en ocasiones con la categoria de diminutivo, sugerimos que se contrasten a este respecto con los siguientes términos vigentes en algunas hablas de origen amazigh: Ajjen con el sucesivo étimo: 'lugar de agacharse [de animales domésticos delante de una tienda]', por extensión, en tanto que lugar de residencia 'campamento' (tienda o colección de tiendas)'; éhen / ahen, con el significado 'tienda (en piel)' en tanto que nombre que recibe la morada o habitación común y ordinaria en que aún viven algunas comunidades bereberes del Norte de África.

Respecto a esto último, nos encomendamos a lo desglosado en el particular asiento del topónimo
Chájena en la entrada general [100] Topónimos a confrontar.

viernes, 5 de julio de 2019


Chiguergue


[110] Chiguergue (topónimo en uso). Var.: La Morra de Chiguergue.


Nombre de lugar que se halla enclavado en el área de medianías de la jurisdicción de Arafo (X: 363244 / Y: 31355271 / Z: 226).


Desde el punto de vista orográfico, el área que comprende el término de Chiguergue viene definido por una suave elevación del terreno que, situado en torno a un cota aproximada de unos 230 metros sobre el nivel del mar, se extiende con un bajo gradiante de inclinación hacia el poniente. A excepción de los dos accidentes del relieve que conforman la denominada Morra de Chiguergue: el frente de naciente que presentan un relieve relativamente escabroso y la vertiente orientada hacia el norte que presenta una forma acantilada, flanco que confina con el denominado por extensión Barranco de Yóquina, la figura topográfica que dibuja el plano de proyección de sección horizontal de Chiguergue es la de un suave lomo alargado que se prolonga hacia la vertiente de poniente, sin otros accidentes de la orografía a destacar.


Reportamos de la tradición oral las dos siguientes versiones del término, anteriormente ya enunciadas: La Morra de Chiguergue y Chiguergue.



Respecto a las fuentes escritas anotamos numerosos asientos que bajo las variantes de Chiguergue o Cheguergue reflejan la solidez secular de este nombre de lugar entre la tradición arafera y güimarera. En esta línea, contamos con las siguientes entradas  para el pasado siglo veinte:  Chiguergue«(...) inmediatamente encima el Salto denominado Saltadero de Chiguergue» (CT-1903), Chiguergue (AT-1935); Cheguergue: Cheguergue (AT-1935) y «En Cheguergue, Arafo» (LO-1910).

En lo que concierne a la centuria del ochocientos citamos la inclusión de repetidas entradas con la variante Cheguergue (varios BOC-1897). En lo que respecta, por su parte, a la variante Chiguergue, señalamos estas otras notificaciones:

A mediados de la mencionada centuria aparece el topónimo Chiguergue consignado en repetidas ocasiones entre los bienes acaparados por el arafero don Bernardo Batista:

«(...) y otra suerte en Chiguergue junto a Juaquina [sic] (...)» (Al-1850)

«(...) una suerte donde dicen Chiguergue (...)» (Al-1849)



En lo que incumbe a la primera mitad de dicho siglo, destacamos, por otra parte, la inclusión del término entre las propiedades de viñas que estuvieron en posesión de don Domingo González de Mesa: 

«un pedazo de viña en Arafo (...) situado donde dicen Chiguergue (...)» (Al-1826)




Bajo esta misma designación, Chiguergue, también aparece como nombre de lugar formando parte del patrimonio de terrenos  de don Damian García, que las utilizaba del mismo modo para la producción de vides:


«(...)otra fanegada de viña en Chiguergue (...)» (GV-1816)


En lo que atañe a la centuria propiamente del setecientos citamos asimismo el asiento mediante la siguiente variante escrita: Chigerge. De este modo aparece designado entre los bienes que fueron de doña Cecilia de Armas, vecina que fue del próximo pago de Güímar:


«(...) un pedazo de tierra calma en el expresado lugar de Güímar donde llaman Chigerge (...)» (DR-1796).



Retomando las entradas relativas al periodo comprendido en la centuria que transita a caballo entre el siglo diecinueve y el siglo veinte, mención aparte merecen las observaciones que realiza el insigne investigador chasnero don Juan Bethencourt Alfonso acerca del mencionado topónimo de Chiguergue o Cheguergue. En su vasta obra de compilación de topónimos de origen guanche destacan sus anotaciones acerca de ambas variantes del citado nombre de lugar:


«Chiguergue: [aldea (en Guia) (véase Cheguergue)] En Chiguergue, Arafo, abundaba la leña santa (?igneo)»




Chiguergue. Juan Bethencourt Alfonso: Historia del Pueblo Guanche. Manuscrito original de la ULL



En este mismo listado aparece incluida la variante dentro del orden alfabético de términos que comienzan por la referencia inicial -Che, donde  se anota la variante Chiguergue, suponemos que por autocorreción, con esta sugerente observación complementaria:


«Chiguergue: Roque en la costa de arafo, donde ciertos días bajaban los sacerdotes guanches a celebrar la salida del Dios Magec ó Sol»



Acerca de estas observaciones es pertinente abrir un pequeño paréntesis a modo de comentario. La referencia de la composición Roque de Chiguergue suponemos que identifica el cabezo rocoso más arriba descrito o cabe que, en su defecto, el flanco del cantil que colinda con Yóquina. En el primero de los casos cabe destacar que se trata de un punto culminante del accidente orográfico que se escora en su remate hacia la vertiente de naciente, esto es, hacia la dirección que apunta al orto del sol en diferentes grados de proximidad en épocas del año. Respecto a la alusión a que El Roque de Chiguergue fue el emplazamiento de actividades relacionadas con una orden sacerdotal de origen guanche en el pasado, el investigador chasnero suministra esta otra interpretación de esta sugerente circunstancia en su indicación de los lugares acotados para el culto ritual entre los antiguos habitantes:

«(...) y para el clero de Arafo unas veces el Roque de Chiguergue (...)»



Esta mencionada orden sacerdotal de origen guanche, que Juan Bethencourt señala con el apelativo de cancos en su forma plural, se identifica en el espacio que comprende la comarca de Arafo y otras áreas del sur de Tenerife. A este respecto profundiza el autor al tratar acerca del proceso de asimilación religioso de los antiguos habitantes:



«Por más que hemos dicho que eran cristianos, una gran parte lo eran a medias y de aquí los distintos motes que les pusieron según las localidades: a los de las cercanías de La Laguna llamaban magos o adoradores del dios Magec o Sol; a los del Chorrillo, Barranco Hondo, etc. guañemes, por cierta clase de sacerdotes que tuvieron; cancos, a los de Arafo y otras localidades por igual razón, etc.»



Panorámica hacia el naciente desde la plataforma de Chiguergue



A lo que agrega, a modo de complemento, este valioso caudal informativo de expresiones y sentencias que reune de la tradición oral latente en la centuria del diecinueve y que posiblemente se retrotrae mucho más atrás en el tiempo: 


«Aún en los pueblos del Sur se oyen las frases, aunque ya en sentido irónico: ¡Vete a buscar el Sol!; ¡Éste es de los que va a buscar el Sol! y todavía es bastante conocida la broma que gastan con los de Arafo llamándolos cancos y diciéndoles que vayan a buscar el sol»



En relación a estas últimas observaciones recabadas de la tradición oral por el etnógrafo chasnero, baste hacer énfasis, de acuerdo a su posible vinculación con el nombre de lugar de Chiguergue, en lo que sigue. El apelativo cancos -canco en singular- es un término asociado con el astro rey, el sol, que habitualmente aparece formando parte de diversas expresiones populares que aún se conservan vigentes en la tradición arafera. Así, en la misma línea que alude el investigador sureño, entre los araferos y araferas, sobre todo de mayor edad, son comunes las frases que, con una carga irónica o peyorativa, hacen relación de sentencias breves y sencillas para sancionar, mediante el ejemplo, una actitud personal o acción calibrada como poco acorde, llena de simplicidad o torpeza, poco entendimiento, capacidad o sentido común. De esta manera toman cuerpo de naturaleza las siguientes expresiones que hemos recopilado de la tradición oral exclusivamente en la comarca de Arafo:


¡Pareces un canco de los que va a buscar el Sol!; ¡Este es de los cancos que va a buscar el Sol!; ¡Este es medio canco de esos!; ¡Canco como los que van a buscar el Sol!.



Por lo demás, centrando nuesta atención en todas las particularidades del topónimo Chiguergue o Cheguergue y su posible relación con posibles paralelos de origen amazigh o bereber, nos atenemos en primera instancia a lo ya expuesto por algunos especialistas en la materia, cuestión que pasamos a desglosar en la respectiva entrada [100] Topónimos a confrontar. Respecto a esta cuestión preliminar, sugerimos en este mismo apartado, finalmente, que no se deje de contrastar el referido nombre de Chiguergue con numerosos topónimos que se hallan repartidos  dentro del panorama idiomático amazigh mediante estas sugerentes variantes: Iguerguer, Jebel Iguerguer o Tiniguerguer; siendo quizá, en este mismo sentido, el mejor conocido de todos el referido a la comarca costera sahariana así denominada, Iguerguer, que identifica y comprende un complejo mosaico de pequeñas elevaciones con formato de extensos firmes tabulares.




[Entrada realizada por don Juan Curbelo y Marcos Reyes]



domingo, 30 de junio de 2019



Atosar


[109] Atosar (topónimo en uso). Var.: Atosa.


Nombre de lugar que se halla localizado en las medianías del valle de Igueste, jurisdicción de Candelaria (X: 364102 / Y: 3141050 / Z: 542).

Reportamos del término dos variantes procedentes de la tradición oral: Atosar y Atosa. La primera variante corresponde a un término aún vigente entre la población senil, mientras que la segunda aparece como mutación por supresión de la consonante final, extendida entre parte de las generaciones más jóvenes. 
En el vecino pago de Barranco Hondo hemos recogido excepcionalmente la composición el Lomo la Tose, todo parece indicar que variante ampliamente transformada de las anteriores versiones.

A grandes rasgos el topónimo en cuestión engloba una región localizada al poniente de la denominada Montaña Arguama,
entre el barranquillo denominado Cagaseite y el barranco que, por extensión, se denomina Araca, conformando una pendiente de terreno con diferentes niveles de inclinación.

En lo que concierne explícitamente a las fuentes escritas cabe hacer relación de varias notificaciones en donde el referido topónimo aparece mencionado. Así para el pasado siglo veinte contamos con las siguiente entradas relacionadas del año de 1935: Atoza (AT-1935), La Atoza (AT-1935), Atozan (AT-1935), Atosar (AT-1935). Tres años antes aparece inscrito como finca del valle de Igueste de Candelaria:


«En las fincas denominadas "Acoroma", "Cuestita" y "Atozar" (...)» (H-1932)


En la obra de compilación de nombres de lugar de origen guanche realizada por el médico chasnero don Juan Bethencourt Alfonso aparece señalado el citado topónimo como región en Igueste de Candelaria,  mediante las siguientes fórmulas: siguiendo este orden «Atósar, Atósere y Atósaro».



Atósar. Juan Bethencourt Alfonso: Historia del Pueblo Guanche. Manuscrito original de la ULL




Junto a estas denominaciones el investigador chasnero incluye estas dos anotaciones: «en ella crece espontaneamente el trigo de los guanches. Punto en que ahijaban el ganado».

Acerca de la primera anotación cabe destacar que el investigador chasnero se refiere aquí al género y especie Aegilops geniculata, aún denominado popularmente como trigo guanche o trigo guanchero. Respecto a la segunda observación, que se refiere al lugar elegido por sus condiciones de abrigo y abundante pasto para destinar a las cabras que les faltaba poco para parir, cabe agregar que, a pesar que la región de Atosar ha sido reconvertida en una zona de producción agraria, en las proximidades se halla el denominado Corral de la Fajana, punto determinante del territorio donde tradicionalmente se acorralaba el ganado salvaje (ver entrada relacionada [020] El Corral de la Fajana). Asimismo, a este parecer, tenemos constancia que el contexto en el que se inserta el precitado topónimo de Atosar fue ampliamente explotado como un extenso partido por criadores de ganado menor oriundos de El Rosario y Candelaria en el pasado.




Manchón de trigo guanche o trigo guanchero




En lo que respecta, por otra parte, a la inclusión del término en el siglo deicinueve cabe añadir su inserción en una nota del año de 1888:

«Otras tierras debajo y arriba de Atozar» (BOC-1888)



Finalmente, para siglos anteriores, cabe poner de relieve la vigencia del topónimo en la centuria del seiscientos. Así, aparece citado como nombre de lugar mediante el compuesto los Llanos de Atossar y Barranco de Atosar entre los bienes pertenecientes a Diego Rodríguez e Inés del Castillo, ambos oriundo del colindante municipio de El Rosario y posteriormente a Jacinto Rodríguez que lo era de Candelaria:


«(...) dos fanegadas de tierra pan sembrar limpia y desrifada que son donde se llaman los Llanos de Atossar pago de Igueste, que linda por un lado que es el de Candelaria el Barranco de Atosar y por el otro que es la ciudad el Barranco de Ajeja(...)» (JA-1667)

miércoles, 26 de junio de 2019





El Charco Tamay


[108] El Charco Tamay
(topónimo en vías de desuso).



Depósito de agua que se halla localizado en la zona de cumbre de la jurisdicción del municipio de Güímar (apróx. X:  357067 / Y: 3134365 / Z:1271).

Reportamos de la tradición oral una única versión de este nombre de lugar: el Charco Tamay.




De acuerdo a los relatos orales, se trata a grandes rasgos de un depósito natural de agua
ubicado en un angosto tramo depresivo del denominado Barranco de Tamay [ver entrada relacionada [104] Barranco de Tamay]. En este intervalo de la depresión se disponen algunos saltos naturales de agua que aparecen actualmente colmados de sedimentos en el fondo, arrastrados aguas abajo por la corriente de la depresión.


Siguiendo a las fuentes orales El Charco Tamay cumplía antaño el requisito de ser un depósito natural de agua de carácter irregular, preferentemente abastecido tanto por el agua de las lluvias como por la que era arrastrada por la corriente del barranco durante la etapa de mayor intensidad de precipitaciones. Esta circunstancia junto a la escarpada orografía donde se halla insertado el susodicho charco le profirió, al menos en el periodo contemporáneo, el carácter de fuente de acopio de agua puntual tanto de animales como personas. 







En lo que se refiere, por otra parte, a las fuentes orales que tratan acerca del referido nomen  baste subrayar lo que sigue: se trata, a todos los efectos, de un microtopónimo que se encuentra actualmente en vías de desuso, todo parece suponer, eclipsado por el macrotopónimo Barranco de Tamay. Sólo algunas pocas personas recuerdan tanto su término como su localización, circunstancias que parece obedecer al progresivo abandono de las diversas actividades socioeconómica tradicionales en
esta zona agreste de la cumbre güímarera.





Tamay. Juan Bethencourt Alfonso: Historia del Pueblo Guanche. Manuscrito original de la ULL.




En lo que obedece, por otro lado, a las fuentes escritas, cabe señalar que hemos logrado aislar al menos en una ocasión el término bajo el siguiente rotulado: Bco. Charco Tamay. Así aparece consignado en una antigua representación cartográfica de la isla de Tenerife en la centuria pasada [DG-Madrid], lo que da pie a considerar el carácter de testimonio y reflejo de la versión oral y su posible categoría de macrotopónimo en centurias pasadas.




Respecto a posibles paralelismos con otros guanchismos y términos propios de las hablas bereberes nos remitimos, finalmente, a la siguiente entrada del Blog: [100] Topónimos a Confrontar.



[Entrada realiza por don Tomás Rodríguez y Marcos Reyes]


miércoles, 12 de junio de 2019



Guaja 

[107] Guaja (topónimo en uso).


Nombre de lugar que se halla enclavado en la jurisdicción del municipio de Candelaria (X: 366246 / X: 3139327/ Z: 53).

A grandes rasgos se trata de
un macrotopónimo que identifica una amplia elevación de la orografía que se extiende aproximadamente desde las cercanías de la línea de costa hasta los 100 metros sobre el nivel del mar. Destaca del relieve las formas suaves del modelado y la inclusión de amplias áreas dominadas por toscas (tobas) de tonalidad azafranada, esto es, amarillenta y anaranjada.


Reportamos de la tradición oral los siguientes testimonios: Guaja, las Toscas de Guaja, la Casa de Guaja y el Lomo de Guaja. Asimismo recogemos de las mismas fuentes la formación de un gentilicio asociado a una moradora de este susodicho enclave
durante el pasado siglo veinte: Cha Carmen la Guajera.

En lo que concierne a las fuentes escritas caben destacar algunos testimonios donde se halla inscrito el referido nombre de lugar en las centurias pasadas. Para el siglo veinte, contamos con la inclusión de varias entradas mediante la variante Guaja (varios AT-1935). Asimismo en este periodo don Juan Bethencourt Alfonso recoge la siguiente entrada en su particular compilación de nombres de lugar de origen guanche:


«Guaja, morro y toscal de, en Igueste de Candelaria»



Guaja. Juan Bethencourt Alfonso: Historia del pueblo Guanche. Manuscrito original de la ULL



A mediados del siglo diecinueve, por su parte, más concretamente en el año de 1847, se cita el topónimo Guaja, mediante la variante Debajo de Guaja, en el traspaso de diversos bienes propiedad de doña Teresa Alonso de los Reyes en favor de don Antonio Padrón Maya, ambos oriundos de Candelaria:

«Debajo de Guaja [...] (Al-1847)»





 




jueves, 23 de mayo de 2019


Los Corrales de la Fara

[106] Los Corrales de la Fara (topónimo en vías de desuso).

Construcciones tradicionales levantadas para actividades ganaderas en el pasado que se hallan localizadas en la cumbre de la jurisdicción de Güímar, a una altitud de más de 2000 metros sobre el nivel del mar (apróx. X: 354657 / Y: 3134754 / Y: 2228).


Se trata, a grandes rasgos, de recintos cercados distribuidos a lo largo del espacio con formato de plano generalmente semi circular, construidos mediante la erección de muros de piedra seca sin el uso de argamasa ni ninguna cubierta exterior.

De acuerdo a los relatos orales estas mencionadas instalaciones ganaderas de caracter tradicional fueron utilizadas,
al menos en época moderna, por los pastores güimareros como recintos para guardar el ganado caprino.




Aunque actualmente se hallen en desuso, tradicionalmente albergaron un numeroso hato de cabras que se trasladaba desde el área de Chengue, al pie del denominado Risco de Añeja, y otras zonas próximas hasta estas cotas altas del municipio güimarero con un objetivo premeditado: buscar los mejores pastos durante la época de primavera y verano.

Siguiendo las mismas fuentes orales, en sus cercanías aguaesperaban igualmente los pastores güimareros, que utilizaron algunas tagoras y otros pequeños recintos de piedra seca, localizados según es tradición por debajo de los mencionados corrales, para realizar las tareas de elaborar los quesos que, posteriormente, se bajaban para su transacción, distribución o consumo hacia las zonas pobladas del valle de Güímar.

Acerca del topónimo La Fara nos remitimos a lo mencionado en la entrada correspondiente [096] La Fara.