jueves, 17 de enero de 2019

El Charco de Elisaña


[78] El Charco de Elisaña (topónimo en vías de desuso). Var.: El Charco de Elisaya, El Charco de Alisaya, El Charco de Alisaña.

Nombre que recibe un hoyo natural en el fondo de una depresión angosta próximo al denominado Salto del Perro o Salto de los Perros [apróx. X: 362728 / Y: 3136846 / Z: 330]. Siguiendo a la tradición oral, este depósito natural, que se llenaba de manera irregular e intermitente de agua resultante durante la estación de las lluvias, sirvió antaño para dos motivos esenciales: tanto como fuente irregular de aprovisionamiento para abastecimiento, como estanque acuático de recreo utilizado entre la población infantil, principalmente, del pago inmediato de El Malpaís de Candelaria y, en menor medida, del pago próximo de Cuevecitas en el mismo término jurisdiccional.

Abrigamos la convicción que las composiciones El Charco de Elisaña, Elisaya, Alisaya o Alisaña pueden ser o bien deformaciones contemporáneas o cabe que variantes de la oralidad que se corresponden con el apelativo El Charco de Arisaña, nombre compilado por el médico Juan Bethencourt Alfonso a principios del siglo pasado que, actualmente, se daba por descontextualizado.






domingo, 13 de enero de 2019

El Charco Lerito

[077] El Charco Lerito (topónimo en vías de desuso). Var.: El Erito, El Lerito.

Depósito de agua a modo de ere situado en el fondo de una leve depresión, lamentablemente destruido por las obras realizadas para la construcción de una vía moderna [apróx. X: 372889 / Y: 3145712 / Z: 172]. De acuerdo a la tradición oral El Charco Lerito o El Erito fue un depósito que almacenó una importante cantidad de agua en superficie y en su seno, excavándose en las temporadas de carencias del líquido elemento, generalmente en los meses del estío, con el fin de abastecer preferentemente al ganado ovino y caprino que circundaba esta línea de costa.

El término Lerito es una construcción germinada de la contracción del artículo masculino singular del español y de la formación del diminutivo del guanchismo ere. Acerca de esta voz ya en su momento don Juan Bethencourt Alfonso citó lo siguiente para las  variantes: Erales, Ereses y Eritos: «son derivados del nombre genérico eres [...] Existen dichos apelativos por San Miguel y otros pueblos como Adeje». Para el citado término ere nos remitimos a lo ceñido en las siguientes entradas relacionadas del Blog: [073] El Ere de los Palos, [068] El Ere, [067] Los Charcos de los Neres, [032] Los Eres de Siete Fuentes y [02] Arejo (los Eres de Arejo).


* Foto entrada: charco en las proximidades del desaparecido Charco Lerito.




lunes, 7 de enero de 2019




Niasa

[076] Niasa (topónimo en uso).


Nombre de lugar que abarca un área ubicada en las medianías del municipio Candelaria [X:  363675 / Y: 3136156 / Z: 194].

Para la pasada centuria se pueden constatar algunas entradas relacionadas: Niasa (AT-1935), Niaza (AT-1935), Niasa Arriba (AT-1935), Niasa Abajo (AT-1935), El Niasa (AT-1935), Niaza de Arriba (AT-1935), El Niaza (AT-1935), Niaza de Abajo (AT-1935). En lo que concierne al siglo diecinueve se puede consignar el mencionado apelativo, grafiado Niaza, entre los bienes acaparados por el arafero Matías Hernández Pérez: «donde dicen Niaza» (Al-1849). 

sábado, 5 de enero de 2019

 La Morra de Chéfina



[075] La Morra de Chéfina (topónimo en vías de desuso). Var.: Chéfina.

Prominencia del terreno que se prolonga bajo un moderado y desigual nivel de inclinación, en donde abundan en superficie materiales derivados de antiguas coladas lávicas [X: 362213 / Y: 3136964 / Z: 425].

Inmediata a la mencionada morra se localiza una depresión donde se hallan las denominadas Cuevas de la Morra de Chéfina. A grandes rasgos, 
se trata de un conjunto de grutas naturales, tanto de naturaleza de tosca (toba) como de basalto, que, dispersas a lo largo de la citada depresión, fueron antiguamente acondicionadas a los efectos de su uso como residencia  por diversos núcleos familiares.

Para el pasado siglo veinte se consignan al menos las siguientes entradas para este término: Morra Chefina (AT-1935), Morra de la Chefina (BOC-1917) y Morras de Chefina (AT-1935). En el siglo diecinueve, por su parte, se atestigua este mismo apelativo en el compuesto Camino de Chefina (Al-1833) que identificaba un viario que confinaba con el área próxima llamada El Negrito.

Las Cuevas de la Morra de Chéfina

domingo, 30 de diciembre de 2018


Las Piedras de las Campanas


[074] Las Piedras de las Campanas (topónimo en vías de desuso). Var.: Las Piedras de las Campanitas, Las Campanillas, La Campana.

Nombre de lugar que identifica una ladera de pronunciada pendiente próxima a la zona denominada La Salada [X: 368929 / Y: 3143502 / Z: 380]. De acuerdo a la tradición oral el nombre deriva de diversas piedras que existieron en la zona, actualmente desaparecidas por efectos de la urbanización de este sector, las cuales al ser percutidas por otras piedras de pequeño porte tenían la cualidad de reproducir sonidos parecidos al sonido de las campanas. Acerca de este tipo de nombres de lugar, que parecen guardar un vínculo con antiguos litófonos, nos remitimos al detalle de otros similares en las siguientes entradas relacionadas: [019] La Cueva de la Campana y [031] El Campanario.

martes, 25 de diciembre de 2018

El Ere de los Palos

[073] El Ere de los Palos (topónimo en vías de desuso).
Nombre que identifica un célebre depósito de agua rellenado de sedimentos en superficie que, al pie de un salto de aproximadamente unos 15 m de altura, retenía habitualmente un contingente del líquido elemento en su seno, en virtud de la escorrentía que a su paso aglutinaba aguas abajo la profunda depresión del denominado Barranco de Araca [X: 363574 / Y: 3141331 / Z: 573]. De acuerdo a la tradición oral, durante la etapa de las precipitaciones era habitual que en parte se desbordase y fluyera por el cauce más próximo de la citada depresión.

Por su cercanía al denominado Corral de la Fajana, enclave vinculado a la tradicional apañada del ganado ovino durante la primavera [ver entrada correspondiente [020] Corral de la Fajana], fue ampliamente utilizado por parte de los criadores de ganado menor como uno de los principales depósito para abastecer de agua a los numerosos rebaños allí congregados. Acerca del término eres nos remitimos a lo ceñido en las siguientes entradas relacionadas: [068] El Ere, [067] Los Charcos de los Neres, [032] Los Eres de Siete Fuentes y [02] Arejo (los Eres de Arejo).

El Ere de los Palos

martes, 18 de diciembre de 2018




El Frontón de Chaura


[072] El Frontón de Chaura (topónimo en vías de desuso). Var.: El Frontón.

Nombre de lugar en vías de desaparición que identifica una región ubicada en los confines montuosos entre Igueste de Candelaria y Barranco Hondo, próximo al célebre enclave denominado El Aserradero [X: 363483 / Y: 3142896 /Z: 1264].
Como parte de su propio nombre indica, se trata de una región abrupta con un importante grado de inclinación, constreñido por el límite de dos depresiones, una de las cuales aún lleva el nombre de Barranco del Frontón de Chaura o también consignado antiguamente Barranco de Chaura.

A lo largo del pasado y presente siglo se ha generalizado el uso del término El Frontón, frente al nombre compuesto original
El Frontón de Chaura, posiblemente por un fenómeno de economía del lenguaje; de manera que este último término ha quedado relegado a la categoría de topónimo a punto de extinguirse, conservándose exclusivamente en la oralidad de algunas personas longevas.

Para el siglo veinte contamos, al menos, con dos entradas que dan crédito del mencionado topónimo en estas fechas: Chaura (AT 1935) y Ladera de Chaura (AT 1935). En esta misma centuria el
investigador Juan Bethencourt Alfonso recogió el siguiente testimonio para este susodicho apelativo: «Cháura: Barranco y hoya en Igueste de Candelaria» (JBA 1991). A tenor del importante caudal de información que manejó el investigador chasnero, cabe suponer que la asignación de hoya que circunscribe se trate de una mera errata de interpretación o de localización.

En lo que concierne, por otra parte, al siglo diecinueve contamos con una única referencia escrita que avala el uso de este nombre de lugar, al menos, en el segundo cuarto de esta centuria; así, aparece consignado formando parte de la relación de bienes que estuvieron en poder del barrancohondero
Juan Díaz alias el Menor en la cumbre:

«
[...] en los montes de dicha jurisdicción de dicho Barranco Hondo [...] sobre el frontón de chaura
» (AL-1837).